De la mano de Leo Messi, Argentina sueña con el bicampeonato tras dejar en el camino a Inglaterra, que a juicio de su técnico jugó el mejor partido de su era.

Un partido que tuvo de todo, inicio como una auténtica batalla campal en el que los ingleses dominaban, pero demostrándose sabedores que frente a ellos estaba la actual campeona del mundo.

La única desatención de la zaga albiceleste sirvió para que Gordon pusiera en ventaja a la selección europea que tras esta anotación optó por defenderse, en parte por el cansancio que los aquejaba.

Jordan Pickford ahogó en varias ocasiones el grito de gol de los argentinos, que se rehusaban a quedarse a pelear el tercer puesto con Francia.

La historia iba a cambiar en cuestión de seis minutos y 33 segundos, al 84 Messi, luego de un tiro de esquina, encontró sin marca a Enzo Fernández, que por enésima vez disparó desde fuera del área, pero esta vez fue certero y venció la meta inglesa para desatar la locura en los graderíos del estadio de Atlanta.

Inglaterra que estaba tirada atrás por completo, similar a lo que jugó contra México en dieciseisavos, no pudo contener las arremetidas de su rival y al 91 Messi con la zurda de Dios encontró a Lautaro Martínez para que de cabeza lograra la gesta.

Los ingleses fueron obligados a atacar y sus torres defensivas pasaron a ser centros delanteros, pero la sólida defensa argentina logró evitar el empate y así conseguir uno de los pases a una final del mundo con mayor sufrimiento en la historia.

Francia e Inglaterra están citados, para el partido que alguna vez Michel Platini catalogó como el que nadie quiere jugar, en tanto España y Argentina se verán las caras por la gloria absoluta en Nueva York este próximo domingo.

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